Multipin, 17 pinballs en 1
NANOTECH ENTERTAINMENT, de la mano de su CEO, el programador David Foley (quizá le recuerden por su obra “Cómo meter 125 arcades en una sóla máquina”) se complace en anunciar, en los bares de todo el mundo, su Multipin, un pinball que pasa por ser la plataforma más innovadora del mundo del recreativo en sistema digital.
Multipin incluye la posibilidad de reproducir tanto recreaciones de mesas de pinball clásico como diseños originales, todo utilizando una única carcasa física a la antigua usanza. Hasta 17 títulos clásicos se puede jugar en el Multipin, aunque los planes de Nanotech es sacar una oferta de paquetes de actualización de mesas adicionales que se pueden elevar la cifra de posibilidades a la centena.
Las partidas se juegan gracias a una pantalla LCD de 32 pulgadas y resolución alta definición (720p) que se esconde bajo el vidrio. Los controles son los botones de flipper clásicos y el émbolo de salida es también mecánico. Todo para lograr la sensación habitual de este tipo de juegos. “Sí, la bola es realmente en vídeo, pero a los pocos segundos ni lo notarás”, asegura su creador.
La papelera más profunda del mundo o la teoría de la gracieta
“Creemos que la manera más fácil de mejorar el comportamiento de las personas es hacerlo divertido. Le llamaremos….la teoría de la diversión”. Un señor de Volkswagen.
La marca alemana está sacando buena tajada publicitaria con su magnífica y bienintencionada campaña viral por entregas bautizada “The fun theory”, creación de la empresa publicitaria sueca DDB. Si primero pusieron a las masas a subir escaleras de piano a lo Tom Hanks, ahora animan a la muchachada a tirar piedras y pañuelos dentro de una papelera divertida.
¿Qué será lo último?
Lego Arcade en Stop Motion
Está de moda revivir con legos algunos clásicos de los videojuegos de la década de los 80´s. Desde el Space Invaders al Asteroid (y pasando por el Arkanoid o “el de las ranas”), con sólo unas maninas y unos abalorios se pueden hacer vídeos que parecen tesoros. Como este…
Octane 120, gasolina con cerveza
Dream arcades ha anunciado el lanzamiento y disponibilidad inmediata de Octane 120, “the ultimate home arcade driving cabinet“, una cabina simuladora para coches que fusiona, en un solo concepto, las tres patas sobre las que se asienta el Nirvana del consolero: un habitáculo arcade añejo, conexión con consolas de última generación y un grifo de cerveza para disfrutar del paseo.
Que decimos un grifo ¡dos!, para que los amigos miren y también calmen su sed. “Incluso tenemos el interfaz de usuario conectado a YouTube para que puedas ver clásicos de los 80 como “El equipo A” en su proyector incorporado”. Así lo vende Michael Ware, presidente de Dream Arcades, que pretende que el gamer no sólo repose sino que, directamente, viva sentado en el Octane 120.
Top Ten: Gadgets que no volverás a ver (II)
Continuación de este artículo.
6. Los remos
Los arqueólogos del futuro encontrarán un eslabón perdido entre el disquete y las omnipresentes memorias USB: los famosos “remos” (apócope de unidades de almacenamiento externo removibles), cuyos mayores exponentes fueron el Zip de Iomega y su réplica nacional: el Jazz de Supratech. Se trataba de unos aparatosos superdisquetes de entre 100 y 250 Mb (la capacidad habitual del disco duro era de 400 Mb) que solían acarrear en maletines de tela los diseñadores e informáticos de la época.
Imagen: Lester of Puppets.
Período glorioso: 1994-1999.
Su trono lo ocupó: Unidad grabadora de CD/DVD, ADSL, memorias USB.
“Puchi Puchi” es nombre de plástico
Bandai siempre ha
sido una casa de juguetes que nos ha caído simpaticona. Incluso después de su
fusión, hace un par de años, con Namco, la empresa de videojuegos. Hasta le
hemos perdonado aquello del Tamagotchi, fijénse.
El caso es que los chicos de Bandai son capaces de abarcar
todo el espectro del divertimento, desde lo más intrincado (ahí esta su arcade de tambor
tradicional japonés, el famoso “Taiko no Tatsujin”) hasta lo más básico, como
demuestran con su última creación, el "Puchi Puchi", un simulador de
explotar burbujas de embalaje.
comer pipas o rascarse: uno empieza pero no sabe cuando parará. Lástima que
cada vez veamos menos estos plásticos en nuestras cajas.
tradicional (con su ruido y su tacto) en una consola de infinitos toques. Además,
cada cien “PoPs” hay premio, que viene en forma de ruido secreto (puede ser una
cancioncilla o el erupto de un animal, hay muchas posibilidades), un
acicate para dejarse los dedos en el invento.
que empieza el jueves en la capital japonesa. Ya sólo por el cartel dan ganas
de ir.
Sentenciamos: “Puchi Puchi” parece ser la transcripción fonética del
ruidito de marras. Como lo anuncie Julio Iglesias nos da algo.
Top 10: arcades locos japoneses
En Japón, el arcade (aquí “maquinita”) es una religión. Existen
más de 9.500 salones recreativos que guardan entre sus luminosos muros cerca de
445.000 arcades, a cada cual más espectacular. Allí los modelos son tan
extravagantes que cuesta pensar que lleguen a Occidente algún día.
10-Walking Dog.
Un perrito de plástico que parece montar su vivienda es el
protagonista de este juego de visión subjetiva en el que has de guiar al can
mediante una correa a modo de mando. El objetivo es que el perrito no acabe
bajo las ruedas del camión de la leche o entre las fauces del pitbull del
vecino. Y sin incómodas caquitas.
9-Armadillo Racing.
Será que en España no tenemos armadillos pero, al parecer, verlos
correr es muy gracioso. Si no, no se explica que este clásico lleve 10 años de
éxitos a pesar de sus exiguos controles: una bola. Cuanto más gires la bola,
más corre el armadillo. Supergracioso.
8-Let´s go Jungle.
Un juego concienciado con la naturaleza para jugar en
pareja. Te metes en el furgonetilla creyendo que vas a hacer un safari y en vez de dos prismáticos te dan dos ametralladoras para disparar a todo bicho viviente, incluidas especies en vías de extinción. Con lo moñona que han dejado la furgoneta nadie
se lo esperaría.
7-Arcade piano.
Por tocar que no quede. En este loco juego se puede emular a
Mozart de subidón de cafeína con sólo machacar las bolitas que caen en la
pantalla. Si se hace bien, se puedes reproducir una sinfonía entera sin tener ni
idea de solfeo.
6-Champion kick.
Aquí somos más de pulsos o de puching ball, pero en Japón dan patadas como panes, así que no es
de extrañar que también tengan su maquinita para golpear. En este caso, hay que
dar una buena coz (da igual el arte marcial que se use) y tumbar el chorizo de
goma. El que más fuerte pegue, gana.
5-The Idol M@ster.
Aquí se traduciría como “El manager” y consiste en eso, en
hacer de manager de una pop-star. La verdad es que es un argumento algo soso para tamaño maquinón…pero allí hacen cola. A través de varios minijuegos se aumentan
los niveles y la fama de tu protegida hasta llegar al “gran concierto final”
donde nadie sabe lo que pasa. La chica te la puedes llevar en forma de tarjeta de datos y usarla en cualquier máquina hermana que encuentres, como si fueras a
distintas audiciones. Al final hay un campeón nacional.
4-Gundam: Senjou no
Kizuna.
El jugador está totalmente encapsulado en una suerte de
vaina cibernética llamada POD (Panoramic Optical Display), una pantalla panorámica de 180 grados que se sitúa a dos palmos de la cara. Es la cabeza de
un Gundam, un "mecha" (robot gigante) como Mazinguer Z pero más inquieto.Ideal para
que te dé un ataque epiléptico y nadie se entere.
3-Cool GunMan.
A simple vista es imposible saber de qué va esta máquina
(parece algo relacionado con la sequía) pero las instrucciones muestran que es un
juego de dos, un partidillo en el que hay que llevar un bote saltando hasta la
portería del rival. Con las pistolas ópticas se dispara al suelo y una porción
de éste salta empujando el bote. Raro de cojones.
2-Taiko no Tatsujin.
El simulador de tambor tradicional japonés definitivo. Fabricado
por Bandai-Namco, el objetivo es aporrear al ritmo que marca la pantalla para
componer ruidosas tonadillas, como el tema central de "Super Mario Bross" o el “Porrompompero”
de Manolo Escobar. En los recreativos de Calanda
matarían por ella, pero por ahora nos conformamos con su versión para consola
que trae unos bonguitos como de niño chico.
1-Derby Mark.
Un juego de apuestas con carreras en vivo de ¡caballitos
articulados!. Los jinetes se mueven con imanes en el subsuelo (como el Auto-cross
cinco velocidades) y el hipódromo esta lleno de minicámaras para ver todo como
si fuera a tamaño natural. No vale meter la mano ni tirar güitos de aceituna
para derribar a los caballitos.















