Sombra aquí y LED allá
Hace unos días veíamos con estupor la ocurrencia de la diseñadora Soomi Park para que las japonesas tuvieran los ojos más grandes: unas pestañas con LEDs, conectadas a unos auriculares y un sensor de movimiento, que permitía a las lucecillas parpadear con cada inclinación de la cabeza.
Desconocemos si este concepto se comercializará algún día (o es una simple crítica de Soomi hacia los ojos ennegrecidos) pues los riesgos para la visión que conllevan alarmaría a cualquier oftalmólogo. Por ahora, las damas asiáticas tendrán que conformarse con este rimmel con LED incorporado, que también permite ser el centro de atención en un baño poco iluminado.
Enmendamos la plana a Microsoft con su “problemilla” racista en Polonia
La gente de Microsoft todavía está buscando al chapucero que cambió la cara del empleado moreno en el anuncio promocional de su división polaca. La imagen alterada, cuyo original procedía de la sede de EEUU, comenzó a circular en Internet el martes, pero, después de que alguien advirtiera a Microsoft del cambiazo, la empresa retiró el anuncio de la Red.
El, probablemente, evento más racista de los últimos tiempos (no olvidemos que Microsoft es la mayor compañía del mundo) no termina aquí. Y, aunque Microsoft se disculpó por la fotografía, seguimos sin entender tres cosas:
¡Pá habernos matao!: urnas funerarias 3D
La pérdida de un ser querido siempre es triste. Y con estas urnas funerarias 3D más todavía, pues reproducen exactamente la cara del finado con un realismo propio de un embalsamador titulado.
“Las Personal Urns combinan el arte y lo último en tecnología para crear una reliquia familiar que será apreciada por generaciones” nos cuentan en la web Cremations Solutions, inconscientes ellos que, más que aprecio, la urna da verdadero mal rollo.
¿Se imaginan al abuelo con cara póker mirándonos eternamente desde la chimenea?. Pues basta con mandarles una o dos fotografías para que esa pesadilla se haga realidad.
Existen dos tamaños de receptáculos: el “king-size”, a tamaño natural, y el “Matriuska”, de 1/4 del tamaño del anterior, donde sólo se depositan una parte de las cenizas y es ideal para reposar en la mesilla de noche.
Tengu, el tamatgochi USB, vence la alopecia
Quizá recuerden a Tengu, un periférico USB con forma de ficha de dominó que alegraba las mañanas con sus cucamonadas lumínicas. El dispositivo era capaz de responder a cualquier tipo de sonido, desde un silbido a una canción de radio, gracias a las 14 caritas LED con las que venía programado.
Gracias a su combinación de música, mímica y cara de mascota, el Tengu cosechó no pocos éxitos entre los amantes del periférico humanoide. Pero tenía un fallo. Estaba más calvo que Mr. Propper (ahora, Don Limpio) tras un holocausto nuclear.
Por eso sus creadores acaban de sacar la necesaria actualización del cacharro bajo el sobrenombre de Tengu All Star, donde los tengus no sólo lucen una cabellera de escándalo, sino que también vienen con maquillaje fantasía y complementos a juego.
Portátiles con reconocimiento facial: tu cara no es tu contraseña
Hace justamente un año que Toshiba se convertía en la primera marca del mercado que introdujo en sus portátiles la tecnología de acceso basada en el reconocimiento facial a través de webcam. Justamente un año después, la multinacional Lenovo hace lo propio pero con los netbooks, los ordenadores chiquitines.
Recién lanzados a un precio de 339 €, la gama IdeaPad S10-2 (S10 versión 2, sin ventiladores ruidosos) viene con tecnología que permite entrar al equipo enseñando la jeta, en lugar de tener que recordar complicadas contraseñas o andar quitándose los guantes para pasar el dedo.
¿Es realmente seguro este sistema? ¿Puede uno entrar en su ordenador aunque no se afeite y tenga muy mala pinta? ¿Un gemelo podría cacharrerar con el ordenador de su hermano sin que éste se diera cuenta?
Pues parece que entrar “por la cara” a estos equipos no es nada complicado…







