Shweeb, Lucy en el cielo con cápsulas
Shweeb es un nuevo método de transporte que une al hombre, la bicicleta y la cápsula monorraíl. Se trata de una suerte de montaña rusa para velocípedos que está instalada en el Agroventures Adventure Park de Rotorua, en Nueva Zelanda.
La cápsula acristalada no requiere energía eléctrica o un motor para desplazarse. Es completamente funcional a pedales, como una bicicleta. Cada cápsula se cuelga suspendida de un carril, lo que permite una divertida ruta escénica, así como un viaje sin accidentes ya que los carriles-bici son individuales. El asiento se ajusta en altura y ya lo han comparado en comodidad con una hamaca.
Dulces sueños: la cama AT-AT
Habíamos visto de todo en cuestión de memorabilia Star Wars, pero nunca habíamos llegado al punto de que alguien se fabricara su propia litera al estilo AT-AT (All Terrain Armored Transport), uno de los vehículos imperiales más queridos.
Con la habilidad de un ebanista ciego, este chaval se ha pasado meses para hacer la cama a golpe de sierra y ocumen. Muy bien de estructura, pero algo errante en cuestión de acabados y decoración, todo hay que decirlo.
Sin embargo no le quitamos el mérito (que lo tiene) pues su autor sólo utilizó para su concepción cosas que compró a escondidas en el Home Depot (aquí, Leroy Merlín).
Estructuras inflables para llegar al espacio
Los ascensores espaciales son un clásico de la ciencia ficción. La novela de Arthur C. Clarke “The Foundations of Paradise”, publicada en 1979, habla de un elevador espacial de más de 38.000 km, así como de colonias permanentes en la Luna, Mercurio y Marte que iban y venían como el que sube a Monserrat un domingo.
También Goku, de “Bola de Dragón”, se iba a comer a casa de Piccolo en el cielo a través de un bastón-ascensor espacial. Básicamente, se trata de un cable que conecta la Tierra con un satélite en órbita geoestacionaria. En los últimos años ha cobrado fuerza la teoría de que los ascensores espaciales serían la forma más segura de viajar fuera de la Tierra. Y más barata, a tenor de las tarifas que el barbitas de Virgin maneja para darse un garbeo por la estratosfera.
El problema, es que todavía no se ha dado con un material suficientemente fuerte para dejar atrás el sueño y construirlo. Por eso unos científicos han decidido tirar con lo que tienen en casa y han ideado una forma, cuando menos popular, para subir al cielo: ¡Un castillo inflable!




