EyeSeeCam, la cíclope-cámara que no te quita ojo
El año pasado habíamos visto, en la Feria Industrial de Hannover, el prototipo de este sistema para controlar los ojos de un robot en modo remoto. La EyeSeeCam, que así se llamaba, a día de hoy ya ha ganado los suficientes premios de diseño para ser comercializada por el Hospital Universitario de Munich y ser utilizada por los cirujanos para mostrar a investigadores y estudiantes la rapidez de visionado del ojo humano.
Este sistema único va montado en la cabeza y utiliza dos cámaras para rastrear los movimientos del ojo del usuario para transferir estos datos a una tercera cámara que graba lo que está mirando con absoluta precisión.
La EyeSeeCam permite al usuario moverse y mirar sin restricciones, ya que cuenta con un estabilizador de imagen para mantener la cámara enfocada por más que uno mueva los ojos como Marujita Díaz en un ataque de epilepsia.
Sombra aquí y LED allá
Hace unos días veíamos con estupor la ocurrencia de la diseñadora Soomi Park para que las japonesas tuvieran los ojos más grandes: unas pestañas con LEDs, conectadas a unos auriculares y un sensor de movimiento, que permitía a las lucecillas parpadear con cada inclinación de la cabeza.
Desconocemos si este concepto se comercializará algún día (o es una simple crítica de Soomi hacia los ojos ennegrecidos) pues los riesgos para la visión que conllevan alarmaría a cualquier oftalmólogo. Por ahora, las damas asiáticas tendrán que conformarse con este rimmel con LED incorporado, que también permite ser el centro de atención en un baño poco iluminado.
La Vanguarda y Le País, camuflaje urbano para el portátil
Mitemite es un estudio de diseño catalán que ofrece una serie de objetos innecesarios destinados a hacerte la vida más fácil. O por lo menos, más divertida, pues sus productos abogan por la coña-marinera para evadirnos de la dura realidad.
Ellos lo llaman “camuflaje urbano” y se centran en bolsos y envoltorios que simulan portadas de periódicos para hacer pasar desapercibidos nuestros objetos de valor. Aunque tampoco hay que perderse sus servilletas para las pantorrillas o sus cubre-camas con silueta de finado.
La televisión del futuro, según el gracejo coreano
LG es el líder mundial en pantallas planas. Y no sólo por la eficiencia productiva de sus curritos de ojos rasgados, sino por la generación de productos diferenciadores en un segmento donde no hay mucho que rascar. O sí.
Por eso los gerifaltes de “Life’s Good” (aunque la traducción oficial de LG es “Lucky Waryong-dong” o “dentífrico molón”) han pensado que nada mejor para diferenciarse de los demás que introducir en sus televisores una serie de controles activamente parentales que no dejarán indiferente a ningún cabeza familiar.
Por un lado, un nuevo sistema de filtro de exabruptos, que permite ocultar los palabros malsonantes ya no con los habituales pitidos rompe-tímpanos, sino con risitas de bebés enlatadas, que queda como más mono.
Controla tus cacharros con el poder del gesto
“Mimi Switch” es un dispositivo que, de patentarse, promete cambiar la forma de relacionarnos con nuestros aparatos. Creado por el constante Kazuhiro Taniguchi, de la Universidad de Osaka, el “Mimi Swictch” no son más que unos auriculares normales, pero equipados con un conjunto de sensores infrarrojos que miden los movimientos en el interior de la oreja producidos por las distintas expresiones faciales.
Gracias a este pequeño gadget sería posible desde cambiar la canción del iPod sacando la lengua hasta poner en marcha la lavadora con un simple guiño, sonrisa o levantando la ceja a lo Carlos Sobera. Los cascos están conectados a un micro-ordenador que sería el responsable de controlar los aparatos, convirtiéndolo en un manos libres universal de impagables virtudes.
¿Se imaginan bajar el aire acondicionado castañeteando los dientes? ¿O quizá, llamar por teléfono introduciendo el dedo en la nariz? Todo ello es posible, basta con asociar cada tipo de gesto con una función, que los cascos se encargarán de escudriñar en nuestras orejas lo que queremos decir.
Videocámara “tercer ojo” para convertirte en un cíclope
¡Queremos una Third Eye Video Camera en nuestra frente ya! Y no sólo por sus connotaciones mitológicas (o escatológicas, que también las tiene) si no porque se trata de una videocámara para vaguetes muy socorrida. Basta con anudarla al coco como una lámpara de minero para que registre, a 320 x 240 de resolución, todo lo que veamos durante seis horas de grabación ininterrumpida.
Gracias a un micrófono integrado también puede grabar sonido en su tarjeta 8GB microSD. Y también actúa como cámara fotográfica con capacidad para más de 1.200 retratos. Todo sin mover ni un sólo dedo, pues la cámara ciclópea viene con detector de movimiento, poniéndose en funcionamiento sólo cuando pasa algo delante de tus ojos, preservando así la vida de la batería.
Unas gafas 3D que dan NVIDIA
¡Para de sufrir! Ya no tendrás que manufacturar tus propias gafas 3D con cartulina y celofán. Con las gafas GeForce 3D de NVIDIA, la tercera dimensión estará a tiro de pupila; y, además, son semi-estilosas, como las que luce Dani Pedrosa. Se trata de un pack de visión que permite ver los videojuegos con esa tercera dimensión (real) que tanto añoramos en las pantallas 2D.
Consta de pilas, gafas inalámbricas y un emisor de infrarrojos que actúa como intermediario entre la pantalla LCD o televisión HD. La transformación de la imagen polarizada se realiza en las propias gafas, que las han hecho de pasta gorda para esconder el procesador por la patilla. Además el emisor de infrarrojos soporta varias gafas a la vez, para que todos tus amigotes parezcan (y gocen) como unos Blues Brothers.
En el país del Gran Hermano, el tuerto es el rey
Tanya Vlach es una artista americana que perdió un ojo en un accidente y que este año ha pedido uno nuevo a Santa Claus. Quiere convertirse en la primera persona en el mundo con un ojo biónico, al solicitar que le diseñen una prótesis con una cámara wireless en su interior.
Y tampoco pide mucho: capacidades de DVR, MPEG4, ranura para tarjetas SD (no dice donde se la pondrá) y salida A/V. Tanya quiere ser nombrada de esta manera como la primera “sci-fi geek”, la madre de una nueva generación de cyborgs humanos con ojos grabadores de realidad.
Justamente lo mismo que pretende Rob Spence, a.k.a “EyeBorg”, un director de cine canadiense que también se dejó un ojo el camino y que pretende quitarle a Tanya el privilegio de ser el primero en meter una videocámara dentro de un ojo de cristal.









